La Cueva del Cañizo


      La inaccesible cueva del Cañizo, ubicada alrrededor de los 100 metros de altura con respecto al cauce del Barranco de Badajoz,  representa, sin duda, el vestigio prehistórico más significativo que allí se encuentra, y demuestra la actividad aborigen en el lugar.
      La cueva del Cañizo debe su nombre a las doce varas de madera que se hayan colocadas en el techo de la misma, las cuales, pueden verse perfectamente desde el cauce del Barranco. Estas varas de madera son presumiblemente de sabina (Juniperus turbinata), aunque no podemos afirmarlo con certeza ya que la Cueva del Cañizo no ha sido nunca debidamente explorada, a pesar de que Nicolas Goode nos cuenta en The Vale of Güimar¹ que en 1892 la cueva fue explorada por el Dr. Oscar Symony, no consta que hubiera realizado ningún tipo de estudio del lugar como tampoco parece haberse llevado a cabo ninguno hasta el día de hoy.

      Existen varias teorías sobre el porque de la colocación de este cañizo en la Cueva:
 
    - La teoría más popular es que el cañizo fuera utilizado para colocar alimentos para su curación, principalmente queso. Al respecto, Felipe Miguel de Poggi Borsotto afirma en 1868 “Se le designa con el nombre de cañizo o quesera de los guanches, porque estos aborígenes se servían de aquello para poner a secar sus quesos...” ². En el caso de que la cueva hubiese sido utilizada para llevar a cabo esta labor tan cotidiana, cabe pensar que el acceso a la misma debió haber sido mucho más fácil de lo que lo es hoy en día. Quizá una vereda permitía a los guanches llegar hasta el lugar y depositar allí sus alimentos. La maltrecha vereda, simplemente, habría terminado desapareciendo tras una fuerte tormenta.

      - Según Francisco Remedios Acosta la cueva del Cañizo podría haber sido utilizada por los guanches para llevar acabo prácticas rituales “Consiste en la colocación de travesaños de madera (cañizos) en lo alto de la cueva. Sobre la madera se colocaría el cadáver para que fuese descarnado por los pájaros (guirres). de esta manera el cuerpo del difunto era transportado al más allá.” ³

     - Sabino de Berthelot  en Etnografía y anales de la Conquista de las Islas Canarias, hace referencia a los “combates gimnásticos” de la isla de Gran Canaria “...Pero de todas las proezas, la más audaz consistía en trepar los escarpes casi inaccesibles, para en ellos plantar enormes postes de madera, que dejaban fijos en el risco como honrosos recuerdos.4




Felipe Miguel Poggi Borsotto 1868

      “En la ribera de la parte del sur y a una altura casi inaccesible hay una cueva, morada de otro tiempo de los guanches, en cuya parte superior se divisan unos palos colocados en forma de envigado. Desde abajo aparece su espesor como el dedo pulgar de un hombre y su color es blanco; pero sabemos con referencia a una persona que logró penetrar allí con inminente riesgo de su vida, que tienen como media vara de diámetro y es una clase de madera no conocida en el día. Se le designa con el nombre de cañizo o quesera de los guanches, porque estos aborígenes se servían de aquello para poner a secar sus quesos...” ²




     Ireneo González 1883
     
      “En la cueva del cañizo se alcanzan a ver unos palos que algún temerario que ha llegado a penetrar allí asegura ser de sabina. 5




  René Verneau 1890

      “Un lugar como este no podía dejar de atraer a los antiguos, a quienes tanto gustaban los barrancos escarpados. Por todas partes se ven cuevas que les sirvieron de refugio. Desgraciadamente, todas han sido devastadas, aparte de una que nunca nadie a podido alcanzar. Situada a una altura prodigiosa, contiene unas vigas colocadas allí sin duda para mantener bloques poco sólidos.
      Ya había realizado ascensiones difíciles y no creía que estuviese más allá de mis fuerzas. Con la ayuda de mis pies y manos ascendí la mayor parte de la distancia que me separaba de la cueva inexplorada. Extenuado, quise descansar en un grueso bloque que parecía estar puesto allí a propósito. Desgraciadamente la roca no estaba firme y cedió bajo mis pies. La seguí en el descenso y debo la vida a una de esas plantas tan temidas allí, la euphorbia canariensis. Ella me paró en mi caída demasiado rápida y después de ese día profeso culto a esa planta. Menos afortunado que yo, mi reloj rodó hasta el fondo del abismo. 6




Nicolás Goode 1893

      “La amplia cueva guanche, que es objeto de interés en este barranco fue explorada el año pasado por el Dr. Oscar Simony. Es bastante inaccesible para cualquiera salvo para los más prácticos escaladores de montaña. Una pequeña cruz de madera en sus inmediaciones señala el lugar donde recientemente fueron encontrados los restos destrozados de un pobre cabrero que cayó de bruces al precipicio.” ¹








¹. Varios autores. The Vale of Güimar on the lee and sunny side of Tenerife. 1893.
². Felipe Miguel de Poggi Borsotto. El museo Canario. ( 7de septiembre de 1868 ).
³. Francisco Remedios Acosta. Boletín anual de las fiestas de San Juan Bautista en Güimar. 6/2002.
4. Sabino de Berthelot. Etnografía y anales de la Conquista de las Islas Canarias. Goya ediciones 1978.
5. Ireneo González. El Valle de Güimar. La Ilustración de Canarias, nºVI (30/991883).
6. Rene Verneau. Cinco años de estancia en las Islas Canarias. 1ª edición 1891. 3ª edición 1987.


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