1900


Cipriano de Arribas y Sánchez

      El farmaceutico y escritor Cipriano de Arribas y Sánchez en su libro A través de las Islas Canarias al llegar al capítulo Gran valle de Güímar no pudo dejar de detenerse a describir al Barranco de Badajoz:


      Hay entre sus precipicios el de Badajoz, formado entre laderas cuajadas de árboles indígenas; elévase hasta la región de las brumas y es inaccesible su subida. Desde lo alto se precipita en cascada una corriente de espumosas aguas. Dirigida una visual a sus alturas, podemos contemplar esta imponente cortada, en donde las plantas Maljuradas lucen al sol sus amarillas flores, tapizando aquellas formidables paredes paredes cortadas a pico verticalmente; también inaccesible. Más allá existe un agujero de dos pies de diámetro cuyo fondo es asombroso, pues cualquier piedra que en él se arroje se oye caer sucesivamente por aquel pozo insondable; llámase la Hondura o fuga de cuatro reales. En la parte opuesta a la madre vieja existe otra terrible hondura llamada el Osario, donde suelen caer cabras sin que sea posible el sacarlas aunque son bien perceptibles en su fondo los huesos de tales animales.


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