Antonio de Viana (Tenerife 1578 - Sevilla 1650) está considerado como el historiador mejor informado de los acontecimientos acaecidos durante la conquista de la isla. Mucha de la información le llegó directamente de hijos y nietos de los propios conquistadores. La descripción que viene a continuación esta sacada de su obra más importante "Antigüedades de las Islas Afortunadas" editada en Sevilla en el año 1604.


...viendo Añaterve que en Añaza,
puerto de mar, que en términos de Anaga,
no lejos de los suyos, los cristianos
estaban, y sabía que  querían
que fuesen sus amigos, los nivarios,
y que se bautizasen, parecióle
cómoda y oportuna coyuntura
para mostrar de tanto amor las obras.
Quiso ir a visitarles como amigo,
y habido su consejo con los grandes,
acompañado de hidalgos nobles,
partió determinado de su reino
para el puerto de Anaga, por la costa,
a donde don Alonso con su gente,
habiendo alzado ya el Real del puerto,
do tuvo con Bencomo diferencias.


...el famoso Añaterve, rey de Güimar,
llegaba a Santa Cruz, cristiano albergue,
acompañado de su gente noble
y de seiscientos hombres de su guarda
a visitar de paz los españoles;
divisan los espías y atalayas
la multitud, y dánle dello aviso
al General, altérase el ejército,
apréstase, convócanse y ordénanse,
pensando cierto que eran enemigos;
llégase cerca un natural anciano
bautizado, que Antón por nombre tiene,
y, en clara lengua castellano, a voces
altas, propone a a española gente:
"Si os asegura, amigos y señores,
mi fé, pues, cual vosotros, soy cristiano,
cesen de Marte agora los fugores
que de amistad y paces doy, la mano;
estos que véis son vuestros servidores,
creedme, pues os hablo castellano
que quieren, (aunque extraños naturales),
pediros paces y amistad leales.
Añaterve, que en Güimar coronado,
es por supremo rey obedecido,
os viene a visitar, de Dios guiado
y de mis persuaciones conmovido,
que de la Imagen Santa enamorado,
que ha en su reino y tierra aparecido,
procura serle gratoy, por servicios,
hacer a los cristianos beneficios."
Agradecido de ellos y gozosísimo,
el General ilustre, acompañado
de los más principales del ejército,
sale al recibimiento de Añaterve;
allí se ve y señala el noble término,
la cortesía y discreción prudente,
comedidos y humildes se saludan,
dánse los brazos como amigos firmes;
hacen luego la salva de alegría,
con gruesa artillería, los navíos
en el mar y, en tierra, arcabuceros,
pífanos, cajas, trompas y clarines,
júntanse naturales y españoles
nótanse los trajes, y admirados
los naturales, el estilo, el orden
y conciertos de guerra, consideran
las varias armas, picas, arcabuces,
las espadas, montantes y ballestas,
adargua, alabardas, los caballos,
las ingeniosas sillas, riendas, frenos,
estribos, acicates y grandezas,
que suspendían a los fuertes bárbaros.


 Tratan el General y el Rey, su amigo,
de las cosas tocantes a la guerra
para buenos sucesos de conquista
con avisos y ardides de importancia;
promete el Rey, al General, de darle
socorro, ayuda, gente, proveyéndole
de cebada, de quesos y ganados,
y sobre todo avísale se guarde
de soberbio Bencomo del Taoro.
Después, celebran el alegría día,
de amistades y paces inviolables,
y a gusto y beneplácito de todos,
el Rey, con voto y juramento, rinde
su poder al Católico Fernando,
prometiendo de darle obediencia
y bautizarse en siendo tiempo cómodo;
hacen después de esto grandes fiestas,
bailes, carreras, pruebas, luchas, saltos,
con placer, regocijos y alegría...


 ...Añaterve, habiendo ya informado
al General de cosas de importancia,
tocantes a ejercitos de la guerra,
de él se despide con ofertas grandes,
quedando muy prendados, los de España,
del trato y noble término nivario
y todos los nivarios satisfechos
de la rara nobleza de españoles,
prometiendo de verse con victoria
para dar al gusto más colmada gloria.